La menopausia no es una enfermedad. Es el hito natural que marca el final de la etapa reproductiva de la mujer. Oficialmente, solo decimos que una mujer ha llegado a la menopausia cuando lleva 12 meses seguidos sin menstruación.
La orquesta del cuerpo
Imagine el cuerpo como una orquesta. El cerebro es el director y los ovarios son los músicos. Con la edad, los ovarios dejan de responder y de producir hormonas, sobre todo estrógenos. El director, al notar el silencio, empieza a «gritar»: por eso la FSH, la hormona que estimula los ovarios, sube mucho en esta etapa.
Por qué aparecen los sofocos
La falta de estrógenos afecta a todo el cuerpo. El «termostato» del cerebro se desajusta, en parte porque una sustancia llamada neuroquinina B queda sin control, y crea una falsa sensación de calor: son los sofocos y los sudores nocturnos. También pueden aparecer:
- sequedad vaginal;
- insomnio;
- dolores articulares;
- cambios del estado de ánimo y ansiedad.
Cuándo ocurre
La menopausia se produce de forma natural hacia los 51 años. También puede ser inducida, por ejemplo por una cirugía o por tratamientos como la quimioterapia, o aparecer de forma precoz, antes de los 40 años, una situación que debe valorar el médico.
¿Hace falta hacerse análisis?
En la mayoría de los casos, el diagnóstico es clínico. Si tiene más de 45 años y síntomas típicos, el médico puede hacer el diagnóstico sin análisis. Medir la FSH o los estrógenos en sangre rara vez es necesario, porque estas hormonas oscilan mucho en esta etapa.
¿Qué tratamientos existen?
La terapia hormonal de la menopausia (THM) es el tratamiento más eficaz para los sofocos. Consiste en reponer los estrógenos que faltan, asociados a un progestágeno en las mujeres que conservan el útero, para proteger el endometrio. También ayuda a prevenir la pérdida de masa ósea. La decisión es individual y sopesa los beneficios y los riesgos de cada caso; en general, la relación beneficio-riesgo es más favorable cuando se inicia antes de los 60 años o en los 10 primeros años tras la menopausia. No debe utilizarse, entre otras situaciones, en mujeres con antecedentes de cáncer de mama, trombosis, hipertensión no controlada o sangrado vaginal sin aclarar.
Para quienes no pueden o no quieren seguir una terapia hormonal, existen alternativas:
- los antagonistas del receptor NK3, que actúan directamente sobre el centro de control de la temperatura en el cerebro;
- algunos antidepresivos a dosis bajas;
- tratamientos locales para la sequedad vaginal.
El mensaje principal
La menopausia es natural, pero no tiene por qué vivir los síntomas en silencio. No normalice la pérdida de calidad de vida: hable con su médico sobre las opciones que tienen sentido para usted.
Este artículo es meramente informativo y no sustituye a una consulta médica.
References
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