La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica en la que el cuerpo no produce suficiente insulina o no consigue utilizarla de forma eficaz. La insulina es esencial para regular el azúcar en la sangre (la glucosa). Cuando falla, la glucosa sube.
¿Qué síntomas puede producir?
- sed excesiva;
- orinar con mucha frecuencia;
- hambre constante;
- cansancio;
- visión borrosa;
- heridas que tardan en cicatrizar.
Atención: la diabetes tipo 2 puede no dar ningún síntoma durante mucho tiempo. Por eso, no espere a tener síntomas para hacerse los análisis que le recomiende su médico.
Causas y factores de riesgo
En la mayoría de las personas, la enfermedad resulta de una combinación de factores:
- genética y antecedentes familiares;
- sedentarismo;
- alimentación poco saludable;
- sobrepeso u obesidad;
- envejecimiento.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico se hace con análisis de sangre que miden la glucosa. El médico valora también los factores de riesgo, los antecedentes familiares y los síntomas. Según los criterios de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), se diagnostica diabetes cuando hay:
- hemoglobina glicada (HbA1c) igual o superior al 6,5 % (48 mmol/mol);
- glucosa en ayunas (de al menos 8 horas) igual o superior a 126 mg/dl (7,0 mmol/l);
- glucosa igual o superior a 200 mg/dl (11,1 mmol/l) 2 horas después de tomar 75 g de glucosa (prueba de tolerancia oral a la glucosa);
- glucosa igual o superior a 200 mg/dl (11,1 mmol/l) en cualquier momento del día, en una persona con síntomas típicos.
Sin síntomas claros, hacen falta dos resultados alterados, en la misma muestra o en muestras diferentes, para confirmar el diagnóstico.
Los valores entre la normalidad y la diabetes, como una HbA1c del 5,7 al 6,4 % (39-47 mmol/mol) o una glucosa en ayunas de 100 a 125 mg/dl (5,6-6,9 mmol/l), corresponden a la prediabetes, una etapa en la que los cambios en el estilo de vida pueden retrasar o evitar la enfermedad. La ADA recomienda el cribado en todos los adultos a partir de los 35 años, y antes en quienes tienen sobrepeso y otros factores de riesgo.
Cómo se trata
El objetivo es controlar la glucosa y proteger la salud a largo plazo. El tratamiento puede incluir:
- cambios en la alimentación;
- más actividad física;
- medicamentos orales o inyectables;
- en algunos casos, insulina.
Hoy, la elección de los medicamentos tiene en cuenta no solo la glucosa, sino también el peso, el corazón y los riñones de cada persona. Un buen control de la diabetes es esencial para evitar complicaciones a largo plazo, como las que afectan a los ojos, los riñones, los nervios y el corazón.
El mensaje principal
La diabetes tipo 2 puede ser silenciosa, pero no tiene por qué estar descontrolada. Con un diagnóstico precoz y un plan hecho a su medida, es posible controlarla bien.
Este artículo es meramente informativo y no sustituye a una consulta médica.
References
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